Reconstruir la mañana
Hoy
Slack, notas, las pestañas de ayer: veinticinco minutos para montar dónde está todo. Cada cosa que recuerdas expulsa otra. Y sigues sin ver que el cliente del negocio B cambió condiciones el viernes.
Lo que cuesta: Veinticinco minutos reconstruidos y el cambio que nunca viste